«No me gusta la comida japonesa», dicen quienes jamás pasaron por Kintaro. El restaurante –un verdadero placer para los sentidos– quiere acabar con los mitos en torno a las delicias del Japón: la comida cruda es sólo una parte del menú.
Si quieres enterarte de qué están hechos los sueños, sólo siéntate en la barra del Kintaro y disfruta de una obra de arte servida en tu plato
Un texto de Paola Dongo









